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Informe:
La alergia, factor de riego de sufrir un accidente de tráfico
La alergia está relacionada con accidentes de tráfico. Se estima que en el 2% de los accidentes mortales y el 2-5% de los accidentes con heridos están asociados a la alergia.
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La alergia, factor de riego de sufrir un accidente de tráfico
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En España, ocho millones de personas sufren esta enfermedad.
Los síntomas de alergia (estornudos, rinorrea) y muchos de los tratamientos (antihistamínicos) que se utilizan para controlar la enfermedad disminuyen la capacidad de conducción y, por tanto, son factores de riesgo de sufrir un accidente de tráfico.
El 70% de los alérgicos desconoce este riesgo.
La comunidad científica advierte del riesgo que supone la automedicación de antihistamínicos con efectos sedativos.
En los próximos meses se comercializará el primer fármaco de una nueva generación de antihistamínicos que no producen somnolencia.
En 1998 un autobús de pasajeros volcó en Pennsylvania. Fallecieron siete personas. La causa del accidente: el conductor había tomado un antihistamínico para la alergia que le provoco un estado de somnolencia. Posteriormente, la Agencia Nacional de Transporte Americana identificó como causa de más de 100 accidentes el consumo de antihistamínicos. En Europa, diversos estudios estiman que estos fármacos están involucrados en el 2% de los accidentes mortales y en el 2-5% de los accidentes con heridos.
Los antihistamínicos son fármacos muy eficaces para el control de la alergia ya que favorecen la desaparición de sus síntomas (estornudos, prurito, rinorrea, moqueo, ojos enrojecidos) y permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Sin embargo, muchos de estos fármacos, sobre todo los clásicos utilizados desde hace más de cuarenta años, inducen sueño y alteran las funciones psicomotoras. Estas funciones son las que nos permiten coordinar los sistemas sensoriales y motores del sistema nervioso central, es decir, analizar e interpretar una información y emitir una respuesta. Un alérgico bajo los efectos de estos antihistamínicos tarda más tiempo del normal en tomar una decisión, disminuye su capacidad para razonar y memorizar y adopta decisiones equivocadas.
Conducción real
Estudios realizados en situaciones de conducción real, con vehículos acondicionados para medir cualquier desviación, han revelado que el tratamiento con algunos antihistamínicos provoca una elevada somnolencia que no permite al conductor finalizar el test ya que se quedan adormilados al volante. Previamente se comprobó que los conductores se desviaban de su carril invadiendo el carril contrario.
Los médicos han establecido que la capacidad de conducción de un paciente bajo los efectos de los antihistamínicos es idéntica a la que se produce en una persona con un consumo de alcohol de 0,5.
La acción sedativa de los antihistamínicos se incrementa cuando se asocia con alcohol, multiplicándose de forma alarmante el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. En España, se estima que el 60% de la población adulta consume alcohol habitualmente. Más de ocho millones de españoles son alérgicos y la mayoría están tratados con antihistamínicos.
Nueva generación
La comunidad científica ha lanzado la voz de alarma ante los peligros derivados de la automedicación con antihistamínicos. Se estima que el 20% de los alérgicos se automedican. En la última reunión de la Sociedad Internacional de Alcohol, Medicamentos y Seguridad Vial, médicos de toda Europa destacaron la importancia de frenar esta práctica habitual en muchos países ya que los medicamentos que se consumen sin receta médica son los antihistamínicos más sedativos y los que pueden provocar un accidente de tráfico.
Más del 70% de la población alérgica desconoce este riesgo y no reciben información por parte del farmacéutico sobre los posibles efectos negativos de estos medicamentos. El peligro estriba en que, además, muchos alérgicos que toman antihistamínicos sedativos no reconocen que su capacidad para conducir se encuentra mermada.
Los médicos consideran que la mejor forma de prevenir el riesgo de sufrir un accidente de tráfico se basa en la utilización de antihistamínicos no sedativos. En este sentido, en los próximos meses se producirá un importante avance con la comercialización de una nueva generación de antihistamínicos que no disminuyen la capacidad de atención en la conducción. Son los fármacos denominados limpios que, a diferencia de los antihistamínicos disponibles hasta ahora, no alcanzan el sistema nervioso central y, por tanto, mantienen al individuo en un nivel de alerta adecuado. Desloratadina es la primera molécula de esta nueva generación.
Recomendación
La comunidad científica considera que estos medicamentos no sedativos deben ser los fármacos de elección para el paciente alérgico. Muchos podrían pensar que lo mejor sería no consumir antihistamínicos para evitar riesgos, pero los propios síntomas de la alergia, por sí mismos, también supone un factor de riesgo de sufrir accidentes de tráfico.
Una serie de estornudos, un fenómeno muy habitual en los alérgicos, puede provocar que se aparte la vista de la carretera durante 75 metros circulando a 90Km/h. Además, la alergia es una de las enfermedades crónicas que más afecta a la calidad de vida de los pacientes: un 15% sufre depresión, un 75% padece problemas de sueño y un 60% manifiesta que la alergia influye negativamente en sus relaciones con la familia, amigos y compañeros.
Por ello, los expertos consideran que lo importante es que los médicos prescriban tratamientos de nueva generación limpios, conciencien al paciente de que cumpla con el tratamiento prescrito y le comenten el posible riesgo que supone la alergia al volante. Asimismo, es fundamental informar a la población sobre los peligros derivados de la automedicación con algunos antihistamínicos y la importancia de consultar con su médico o farmacéutico.
SIGNOS DE ALERTA DE SOMNOLENCIA AL VOLANTE *
Aparición de visión borrosa o doble.
Dificultad para concentrarse o permanecer alerta.
Sorpresa ante los acontecimientos habituales de tráfico (frenazo ante un stop o ante un semáforo al reconocerlo en el último momento).
Dificultad para recordar como se ha alcanzado el destino.
Dificultad para mantener una trayectoria recta.
Frecuentes invasiones de la calzada contraria.
* Ante estas situaciones, el conductor debe dejar de conducir y acudir al médico
Fuente: Buscamed
Publicado el 09/09/2002
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