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la pareja

¿Es difícil enamorarse o es difícil permanecer en pareja?

   Permanecer mucho tiempo en una relación de pareja, parece hoy una meta difícil, si no imposible. Cosa de otros tiempos. Las chicas pasan de una desilusión a otra desde los dieciséis a los cuarenta años (después de lo cual, si aún no tienen pareja se olvidan del asunto; "o solterona o lesbiana", que dice alguna en broma), y los chicos, aunque se sienten más fácilmente presa de la red amorosa femenina, no encuentran en sus coetáneas la comprensión que querrían (y entonces siguen el modelo "multi-pareja" o el modelo "esclavo sin esperanza").


   El enamoramiento es ciego, se sabe, pero, más que ciego, diría que se centra en las necesidades del enamorado, antes que en las necesidades del otro. Nos enamoramos de quien nos parece pertenecer a una especie de tierra prometida, de quien habla una lengua que siempre habríamos querido escuchar para con nosotros. Por fin, una persona que comprende nuestras intenciones, que puede darnos el reconocimiento humano que siempre hemos deseado de las personas amadas, un buen espejo que finalmente nos hace sentir vistos. Y mágicamente, esta simple sensación nos permite respirar mejor, nos hace sentir más ligeros, nos hace sentir más buenos y más dispuestos ante los otros, más confiados en la posibilidad de que la humanidad pueda acogernos finalmente en el lugar que merecemos.

   Es esta maravillosa apertura humana nacida del sentimiento de ser comprendidos, captados profundamente por el otro, lo que nos lleva a decir frases como: "No podría vivir sin ti", "Lo haría todo por ti", "Tú eres mi vida". El amor que acompaña al enamoramiento tiene un único defecto: es extremadamente dependiente del otro. Se está ligado al otro porque sólo él nos hace sentir así de reconocidos. Pero ¿quién es el otro? No siempre se tiene una visión detallada, sea porque se está "cegado" por la belleza de lo que experimentamos, sea porque si realmente nos fijáramos en algunos detalles (que en realidad vemos aunque no podamos "profundizar" en ellos) el sentido del maravilloso reparto del paraíso se desvanecería. Sin embargo, en ese momento de nuestra vida todo nuestro organismo está centrado en la conquista de una "tierra prometida", y poner en tela de juicio al otro, a quien tanto hemos buscado, no sería lo justo.

   ¿Y qué siente el otro? El otro puede estar también enamorado, puede sentir la música que deseaba sentir en las palabras de la persona amada (obviamente una música totalmente diferente de la que siente ésta), o bien puede estar menos enamorado, y estar con la pareja sobre bases más modestas pero tambien más "objetivas".

   El enamoramiento es importante para la pareja, sin esto nadie tendría el coraje de abrirse íntimamente y permanecer ligado a lo largo del tiempo a otra persona. El enamoramiento es una especie de milagro de la naturaleza, como el abrirse de una flor, en el que todo el organismo está implicado en el rescate terapéutico de sí, ante la posibilidad de amar desde lo profundo del propio ser con la espontaneidad que la incomprensión de la vida nos ha quitado.

   Hoy en día, este sentimiento de profunda revolución interior, de apertura a la posibilidad de ser comprendido por el otro, no ocurre "normalmente" como debiera. ¿Qué impide a las nuevas generaciones caer en el amor (como se dice en inglés, to fall in love)? Para caer tiene que haber una cierta seguridad de poderse levantar, o más aún, uno tiene que poder sentirse a sí mismo y aceptarse teniendo la necesidad de ser visto por el otro. Me parece que falta esto en las nuevas generaciones: la capacidad de sentirse a sí mismo. Incluso después es difícil enamorarse, iniciar una historia "sincera".

   Otras veces, durante el recorrido que atraviesa la pareja, se pierde la espontaneidad, aunque manteniendo al mismo tiempo una adaptación recíproca. Sentimientos como la vergüenza, la rabia, el amor, el sentido de pertenencia se convierten en la dolorosa normalidad cotidiana.

   Sucede, por ejemplo, que aquello que normalmente empieza como deseo de cuidar al otro, o de relajarse en la intimidad, termina en una lucha sobre quién decide, o en la desesperación de no ser capaz de contactar y de ser contactado por el otro.

   Los integrantes de la pareja interactúan moviéndose entre dos factores: el deseo de contactar con el otro y el miedo de no ser comprendido en este deseo que, como toda búsqueda de reconocimiento, nos deja expuestos a la humillación de ser valorados negativamente, como inadecuados para la otra persona.

   Lo más doloroso no es tanto el hecho de no ser comprendido por el otro en el contenido de la propia experiencia, como el no ser visto en el deseo y en la tentativa de alcanzarlo.

   El deseo de intimidad que sostiene y motiva la vida de pareja es parecido al deseo de sentirse en casa, como el relax que disfruta el bebé cogido en los brazos de la madre, como la experiencia de reconocimiento que el caminante tiene en el cuerpo y en el alma cuando finalmente vuelve a su casa. El otro es deseado como un cuerpo que acoge, una casa en Extraído de: Estar en la frontera de contacto con el otro: el reto de toda pareja, publicado en la revista Terapia Familiare nº86, 2008, pp. 55-73 ver mas...

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En que empieza con uno sigue, sigue con uno y acaba con uno.-

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deseeria que me escribiera a mi e mail para que me conteste la siguiente pregunta desearia tratamiento por correspondencia para crecer de estatura y cremas para blanquear mi piel pues en el verano se a puesto demasiada oscura ademas quisiera que tuviera la amabilidad de darme algun telelefono o direccion de un cirujano plastico que haya en el brazil y cuanto cobra el tratamiento por rinoplastia eliminacion de los surcos de la sonrisa y aumento de mejillas gracias

14 Mar 2002 00:02:00:
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